¿Cómo se forman las rocas?
Por Selecciones.com

El calor y una presión intensa forman nuevos cristales en sus masas. Las rocas de la Tierra se dividen en tres grupos -ígneas o volcánicas, sedimentarlas y metamórficas-, según la forma en que se originaron.

Todas las rocas de la Tierra se dividen en tres grandes grupos -ígneas o volcánicas, sedimentarlas y metamórficas-, según la forma en que se originaron. Las rocas ígneas, cuyo nombre procede de la palabra latina que significa fuego, comenzaron como magma, que es el material fundido del interior de la Tierra. Cuando el magma se enfría lentamente y se endurece bajo tierra forma el granito y otras rocas de grano grueso. El magma que aflora en erupción a la superficie se enfría rápidamente y forma basalto y otras clases de rocas volcánicas.

Las rocas sedimentarias se producen cuando las capas de materiales arrastrados por el agua o por el viento se superponen y se consolidan en una masa compacta. Algunas, como la arenisca y el esquisto, están formadas por restos erosionados de rocas más antiguas. Otras, entre ellas algunas piedras calcáreas, se componen de restos vegetales y animales. También hay rocas sedimentarias, entre ellas el yeso, la sal de roca y muchas calcáreas, constituidas por minerales que estuvieron en otros tiempos disueltos en agua. Las capas de piedra sedimentaria, llamadas estratos, pueden medir desde unos pocos centímetros a muchos centenares de metros de espesor.

Cuando las rocas se ven sometidas a un calor y una presión intensos, dentro de sus masas se forman nuevos cristales, que las transforman en otro tipo de rocas llamadas metamórficas. El granito, por ejemplo, se puede convertir en una piedra llamada gneis, el esquisto se convierte en pizarra, la roca caliza se transforma en mármol y las areniscas se suelen convertir en cuarcita. Las rocas metamórficas pueden, a su vez, volver a transformarse con el tiempo en otra clase de rocas metamórficas.

¿Son minerales todas las piedras preciosas?

Algunos de los más codiciados elementos ornamentales - las perlas, el coral, el ámbar y el azabache - son productos vegetales o animales. Pero la inmensa mayoría de las piedras preciosas y semipreciosas, llamadas gemas, son minerales. Diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes forman la aristocracia del mundo mineral. Su transparencia impecable, su resplandeciente color, su dureza y su rareza han hecho de ellos las gemas más valiosas.

En el mundo entero se encuentran piedras preciosas de uno u otro tipo, pero la fuente más importante de diamantes sigue siendo África del Sur. Una mina sudafricana, la de Kimberley, produjo unas tres toneladas de diamantes en 42 años. En otra mina cercana, la Premier, se encontró en 1905 el famoso diamante Cullinan de 3,025 quilates, es decir, 590 gramos, el más grande jamás encontrado.

Por lo que se refiere a las esmeraldas, se extraen en Colombia; los rubíes más finos proceden de Birmania, y los zafiros de mayor calidad se encuentran, sobre todo, en Asia meridional.