8 historias de Papá Noel

Encuentros mágicos, tiernos y llenos de alegría que te van a emocionar.

Publicado por Selecciones


El año pasado, cuando nuestra bisnieta Kylie de tres años fue a ver a Papá Noel, se aseguró de entregarle la lista de juguetes que había preparado. Una semana más tarde, se encontró con otro Papá Noel en un mall. Él le preguntó qué quería para la Navidad. Kylie quedó desconcertada y no dudó en hacérselo saber: “Si no puedes recordar lo que te dije la semana pasada, ¡¿cómo vas a hacer para acordarte la noche de Navidad?!”.

Mary Paul, Milwaukee, Wisconsin

 

Era Nochebuena y repentinamente escuchamos que alguien golpeaba la puerta. Era Papá Noel: ¡traje rojo, barba blanca y todo lo demás! Mis padres lo invitaron a pasar y él accedió a sacarse fotos con nosotros y probar las galletitas que habíamos preparado. Luego de un rato, nos deseó a todos una feliz Navidad y partió. Una vez que la puerta se cerró, todos nos miramos y nos preguntamos: “¿Quién pidió este Papá Noel?”. Hasta el día de hoy no tenemos idea de quién puede haber sido ese hombre que nos visitó.

Kathy Brody, Chino Hills, California

 

Años atrás, abrumado por un sinfín de responsabilidades, me di cuenta de que no tenía ningún tipo de espíritu navideño. Un día, me detuve en un semáforo. Mientras revisaba la larga lista de tareas que me esperaban, un auto algo destartalado se detuvo a mi lado. Detrás del volante estaba Papá Noel cantando a los cuatro vientos “Sweet Caroline” de Neil Diamond. El hombre parecía no tener absolutamente ninguna preocupación en el mundo. Al darse cuenta de que tenía público, se dio vuelta, me miró a los ojos y gritó: ¡Feliz Navidad!”. Mientras el auto aceleraba, su entusiasmo levantó mi ánimo y en ese preciso instante comenzó oficialmente la temporada de fiestas para mí.

Thomas Warrner, Winter Springs, Florid

 

Cuando iba con mi hijo Mike al mall, vimos al pasar un Papá Noel del Ejército de Salvación que hacía sonar su campana en la vereda. “Mike”, dije, “¡allí está Papá Noel!”. Él sacudió la cabeza. “Ese es solo un tipo cualquiera disfrazado”, dijo. Me entristeció pensar que tal vez mi hijo ya no creyera en Papá Noel y continuamos el resto del viaje en silencio. Al llegar al shopping, vimos a otro hombre de rojo saludando a jóvenes creyentes. Repentinamente, Mike corrió hacia él. Luego se dio vuelta, me miró y gritó: “¡Ahora sí! ¡Este sí es el verdadero Papá Noel!”.

Michael e. Fahey, Huntley, Illinois

 

Un amigo me pidió que me disfrazara de Papá Noel para sorprender a su hijo. Fui entonces a su casa, me puse el traje rojo en el baño y, para el deleite del pequeño, salí de allí con un fuerte “¡Ho, ho, ho!”. Media hora después, regresé al baño, volví a ponerme mi ropa y salí. El niño entró detrás de mí. Miró a su alrededor buscando al señor de barba blanca. Luego, mientras llegaba a la única conclusión posible, levantó la tapa del inodoro y gritó: “¡Adiós Papá Noel!”.

Kevin Cuddihy, Fairfax, Virginia

 

Había sido un año difícil: era padre soltero de dos hijas pequeñas, no tenía trabajo ni dinero. Prácticamente no tenía opción, así que les dije a las niñas: “Parece que este año Papá Noel nos traerá el regalo del amor de la familia”. Luego ocurrió un milagro. Gané 1.000 dólares en una competencia. Mantuve en secreto la noticia, fui a hacer una compra compulsiva de regalos y pasé la Nochebuena envolviendo obsequios para mis pequeñas sin dejar de pensar en lo sorprendidas que estarían al día siguiente. Al despertar, fui hasta el living para colocar los regalos y me quedé paralizado. Ya había decenas de paquetes bajo el árbol de Navidad y todos tenían mi nombre. Las niñas se habían sentido mal porque no habría regalos y decidieron envolver cuidadosamente sus peluches favoritos y otros juguetes para que de todas formas yo tuviera una feliz Navidad. Mientras miraba fijamente la escena con los ojos llenos de lágrimas, me prometí a mí mismo jamás volver a dudar de Papá Noel.

Andrew Shecktor, Berwick, Pennsylvania

 

La noche de Navidad mi esposo fue a la casa de al lado a buscar un regalo para nuestros hijos. Yo acababa de meterme en la cama cuando lo escuché regresar. Nuestro hijo de tres años también escuchó el ruido, y a los minutos estaba en mi cama trepado sobre mí, tremendamente ansioso porque Papá Noel estaba dentro de casa. Esperó en silencio durante un rato hasta que finalmente susurró: “Qué lástima que papá no esté ahora acá con nosotros”.

Connie Chamberlain, West Lafayette, Indiana

 

Cuando Papá Noel llegó al hogar de ancianos en el que trabajo, Margaret fue la primera paciente a la que visitó. Ella no podía moverse de su cama pero se emocionó al escuchar el “¡Ho, ho, ho!” en la puerta de su habitación. “¡Papá Noel!”, dijo suavemente. “Feliz Navidad, Margaret. ¿Qué te gustaría pedir para Navidad, pequeña?”. “Quiero un beso de Papá Noel”, dijo ella con una enorme sonrisa. Él amablemente tomó su mano, se acercó y la besó. Luego agregó en voz baja: “Que Dios te bendiga, Margaret”. “Que Dios te bendiga también”, susurró ella en respuesta. Papá Noel continuó visitando a todos los pacientes de la residencia geriátrica que estaban confinados a una cama. Luego, le preguntó a la enfermera que lo acompañaba si podía despedirse de Margaret. En un gran esfuerzo por encontrar las palabras correctas, le dijo que Margaret había fallecido justo después de que él había salido de la habitación. Le contó que en sus últimos instantes, Margaret dijo que había sido bendecida por Papá Noel. Él le agradeció a la enfermera por contárselo y luego partió muy apurado. Al fin y al cabo, nadie quiere ver llorar a Papá Noel.

Stephen Rusiniak, Wayne, New Jersey

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