La amistad es importante para la salud

 

Hacer amigos no siempre es fácil, sobre todo en la edad madura, pero vale la pena intentarlo para lograr una mejor calidad de vida. Además colabora directamente con tu salud. Los estudios indican que el contacto social beneficia el cuerpo y el alma.

 

 

 

Publicado por Megan Jones. Foto principal: Brian Stauffer.


Sharilene Rowland no estaba habituada a vivir sola. Se casó joven y se volvió mamá a los 25 años. Pero tras divorciarse y ver partir a sus dos hijos, hoy adultos, esta proveedora de servicios de catering se dio cuenta de que asistía a eventos solo si la contrataban para cocinar. Aunque había hecho algunos buenos amigos a lo largo del tiempo, casi todos ellos vivían en otras ciudades. Después de trabajar, volvía a casa, preparaba la cena y... se sentaba en el sofá. “Tenía 53 años, era soltera y me sentía muy sola”, dice.

 

Por desgracia, ella no es la única persona que lleva una vida solitaria. La edad madura es la etapa en que contar con amigos cercanos resulta esencial para la salud, pero es también el período en que más cuesta conservar las amistades. A mayor edad, es más probable que la gente viva sola.

 

En los Estados Unidos, por ejemplo, 18,6 % de las mujeres y 15,4 % de los hombres de entre 55 y 64 años viven solos, y entre los 85 y 95 años, 47,6 % de las mujeres y 27,2 % de los hombres viven solos. Muchos adultos mayores de 65 años afrontan el aislamiento social, es decir, casi no mantienen relaciones de buena calidad con otras personas. Este fenómeno afecta el bienestar colectivo.

 

Está comprobado que las amistades suelen proteger a los adultos mayores de la depresión, el deterioro cognitivo y los males cardíacos. Quienes tienen lazos firmes con otros tienden a comer y dormir mejor, y a hacer más ejercicio.

 

Y aunque muchos adultos anhelan hacer nuevos amigos, formar esos vínculos a veces produce temor. “Somos mucho más autocríticos que los niños. Nos da miedo el rechazo”, señala Irene S. Levine, psicóloga clínica neoyorquina que ha escrito mucho sobre el envejecimiento y la amistad.

El proceso puede ser especialmente difícil para los hombres, pues desde niños aprenden que la vulnerabilidad emocional —clave para formar lazos estrechos— revela debilidad. “Nos enseñan a representar el estereotipo de lo masculino: no expresar nuestros sentimientos”, dice Geoffrey Greif, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Maryland. “Nos crían para competir con otros hombres; por eso es difícil aprender a confiar en ellos”.

A sus 52 años, el contador Robert Johnson ha sentido la presión de la “masculinidad”. Cuando se mudó a otra ciudad por razones de trabajo, era soltero y tenía pocos amigos. La idea de salir a conocer personas le causaba aprensión. “No se espera que admitamos que podemos sentir ansiedad y nerviosismo como cualquier otra persona”, apunta. En vez de quedarse en casa, formó un grupo social que organiza reuniones, como noches de trivias y clases de yoga. Así ha conocido a cientos de personas, sobre todo mujeres, que acuden en mayor número que los varones.

Con el tiempo, Sharilene Rowland también se las arregló para tener una vida social envidiable. En una semana normal asiste a cuatro eventos públicos, catas de vino, etc. Ha hecho algunas amigas íntimas, que ahora son también sus compañeras de viaje y confidentes. En 2016, cuando un médico le sugirió operarse para aliviar el dolor de espalda, esas amigas la ayudaron a pensarlo bien y la acompañaron durante la convalecencia. “Mis amigas han hecho más plena mi vida”, afirma.

 

(Foto: Creatista / Shutterstock)

 

¿Qué hicieron Sharilene y Robert Johnson para vencer la inseguridad y salir a conocer gente? Presentamos aquí siete consejos de expertos:

 

  • AFRONTÁ LA INSEGURIDAD. Mucha gente ni siquiera ha salido de casa y ya está pensando en catástrofes, dice la psicóloga estadounidense Janna Koretz. “Tal vez pienses: ‘¿Y si digo alguna tontería y no logro hacer amigos nunca?’”, señala. Para vencer la indecisión, ella sugiere que te preguntes si tus miedos son realistas y pienses en cómo salir de apuros si se te traba la lengua. Estar preparado hará que te sientas más seguro.

 

  • SOLO HACELO. Cuanto más intentes socializar, más fácil te resultará. Eso comprobó Sharilene. Tras muchos meses de inseguridad, se inscribió a una clase de pintura y luego se unió a un grupo de mujeres llamado “Fabulosas a los 50”. Al conectarse con gente su depresión fue cediendo. “Uno se da cuenta de que no es el único sin un círculo grande de amigos —dice—, y entonces deja de culparse”.

 

(Foto: Phovoir / Shutterstock)

 

  • USÁ INTERNET. Cuando Robert Johnson comprendió que necesitaba hacer amigos, entró a un sitio Web en el que los usuarios participan en actividades locales. Le encantó la experiencia. De hecho, su grupo de amigos actual se formó en ese sitio. También hay sitios diseñados para adultos que desean iniciar relaciones platónicas. Muchas personas en busca de amigos se conectan a ellos. “Tener amistades te recuerda que uno es importante”, dice Johnson.

 

  • BUSCÁ INTERESES EN COMÚN. Esto te conecta con la gente de una forma sencilla, afirma Levine. Unite a un círculo de lectura, a un club de cinéfilos o a clases de cocina. Para encontrar opciones cerca de tu casa, buscá en internet o preguntá en un centro comunitario. Elegí una actividad que te permita pasar un rato con las mismas personas cada semana. En tus días de estudiante te era fácil hacer amigos porque seguías un horario, dice Levine. La continuidad aumenta las probabilidades de formar lazos de amistad.

 

(Foto: Photographee.eu / Shutterstock)

 

  • SÉ BUEN AMIGO. Reunirse con alguien no de manera forzada lleva a forjar una amistad duradera. Necesitás pasar tiempo a solas con esa persona para fortalecer la relación. Pero pedir eso suele costar trabajo. La solución es más fácil de lo que creés: escuchá con atención. Si la persona te dice que le encanta andar en bicicleta, proponele dar un paseo juntos; si te enterás de que va a cumplir años, enviale un regalo o una felicitación. Cuando Sharilene conocía una persona interesante en algún evento, le ofrecía llevarla a casa en su auto para hacerse su amiga.

 

  • INVITÁ VOS. Johnson descubrió que la mejor forma de conocer gente es invitarla a su casa. Ser el anfitrión lo hace sentir más cómodo.

 

  • TENÉ PACIENCIA. A Sharilene le resultó difícil entablar amistad con sus compañeras de la clase de pintura porque muchas eran adultas mayores jubiladas. Luego conoció a varias mujeres de su edad en un sitio Web y se hizo amiga de ellas. “Es como salir a comprar ropa”, dice Koretz. “A veces uno necesita probarse muchas prendas para encontrar la que le gusta”.

 

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