4 testimonios para conocerlo mejor.



Sólo con lo que llevaba encima
Eramos muy importantes para él
En aquel tiempo vivíamos en la calle Felicjanek, en Cracovia, en un departamento de tres habitaciones en el tercer piso de un edificio. En una de ellas, la más grande, se alojaban unas empleadas de oficina alemanas. Mi madre, mi hermana, mi hermano y yo ocupábamos las restantes, y Karol Wojtyla vino a vivir con nosotros tras la muerte de su padre.
Karol ya había venido a nuestra casa en la Nochebuena de 1940, a visitar a mi padre. Se mudó con nosotros alrededor de febrero de 1941, y se quedó unos 18 meses. Por la falta de espacio vivíamos muy apretujados. Todos los días teníamos que doblar los catres, guardar la ropa de cama y luego, a la noche, sacar todo otra vez. Mi madre, mi hermana y yo dormíamos en una habitación, y mi hermano y Karol compartían la otra.
Karol disponía de un pequeño rincón propio, por el poco espacio que había en el departamento y también porque casi no tenía pertenencias. Llegó a vivir con nosotros sólo con lo que llevaba encima. Era difícil tener muchas posesiones durante la ocupación alemana, y aunque Karol hubiera querido traer sus muebles, no había espacio para acomodarlos. No era una persona apegada a las cosas materiales. En cambio, ns trajo su amistad, su bondad, su alegría, y eso era más que suficiente.
Tanto mi hermano como Karol eran aficionados al teatro. Un año antes de la guerra, cuando ambos empezaron sus estudios, pertenecían a un grupo llamado la Cofradía Teatral. Durante el Festival de Cracovia actuaron en una obra al aire libre titulada El doncel en la luna, de Marian Nizynski, cuyos personajes eran los signos del Zodíaco. Karol interpretó a Tauro, y mi hermano, a Acuario.
Durante la ocupación, los dos participaron en una especie de teatro clandestino. Antes de que las empleadas alemanas se alojaran en nuestra habitación más grande, las funciones se realizaban allí, y asistían entre 20 y 30 espectadores. Pero cuando las alemanas se apropiaron de ese cuarto, ya no hubo lugar para el teatro.
También me acuerdo de que en una ocasión, durante los preparativos para una función más de teatro, llegó la policía. Por suerte, ninguno de los invitados había llegado aún, pero ya habíamos acomodado las sillas y corrido todos los otros muebles. Los agentes quisieron saber por qué la habitación estaba dispuesta de esa manera, y mi madre les dijo que estábamos haciendo una limpieza general. Esto ocurrió antes del mediodía, cuando Karol y mi hermano se encontraban en el trabajo. Afortunadamente, la policía quedó satisfecha con esa explicación.
En aquel tiempo Karol no se distinguía por nada en especial. Rezábamos juntos, pero en esos días de guerra había mucho por lo cual rezar, y para nadie era algo extraño. Para nosotros, Karol era simplemente un buen muchacho, agradable y trabajador. Nos mantuvimos en estrecho contacto con él después de la guerra. Estuvo presente cuando mi madre murió. Mientras ella agonizaba, lo buscamos en el seminario. Él se encargó del servicio funerario, y también ofició la misa cuando mi hermano se casó.
Testimonio narrado en 2001
Lucjan Kydrynski, periodista, maestro de ceremonias, presentador teatral y publicista
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Conocí a Karol Wojtyla en la Universidad Católica de Lublin. En aquel entonces él era profesor asistente y daba clases de ética.
Pertenecía a esa rara casta de profesores que presentan a los jóvenes estudiantes las ideas que apenas están naciendo, y no las que ya están concluidas, guardadas en algún cajón o publicadas desde hace muchos años. El mejor ejemplo son las ideas contenidas en Amor y responsabilidad, un libro suyo que aún estaba en ciernes. Los conceptos y el estilo de la obra fueron madurando a medida que él nos transmitía sus pensamientos. En cierta forma, las reacciones de quienes asistíamos al seminario influyeron en su forma final, si bien esos pensamientos no eran estrictamente el tema del seminario, sino de un curso monográfico. En el seminario leíamos la Ética de Aristóteles.
Yo era un poco mayor que mis compañeros de clase, que eran muy jóvenes. Todos estábamos plenamente concentrados en descubrir nuestra identidad y elegir un camino en la vida. Pero ¿qué camino y con quién? Hay algunos indicios de esto en el libro que Wojtyla escribió, y digo “indicios” porque la obra está basada en una excepcional experiencia suya como sacerdote, aunque apenas hace alusión a ella. Wojtyla aplicó el método fenomenológico, limitando la parte descriptiva, y se concentró tan sólo en registrar las conclusiones. Esta quizá sea una de las razones por las cuales no resulta fácil la lectura de Amor y responsabilidad. La clase que nos dio fue más completa, pero lo más completo de todo fue la conversación, discutir acerca de la vida.
Tal vez eso obedecía a que era un hombre muy paradójico. Por un lado, trataba a las personas con gran reserva, y por el otro, sabía expresar sus sentimientos. Todavía conserva muchos rasgos del actor que alguna vez fue, pero no es en absoluto un comediante. Karol Wojtyla es sincero. Su actuación no debe confundirse con falta de sinceridad. Todo lo contrario: es una confirmación de su sinceridad. Frente a nosotros, sus alumnos, nunca interpretó un “papel”; siempre se mostró tal como era.
Durante las excursiones, ya fuera en las montañas o en un río, no sentía ninguna necesidad de cambiar su imagen. Siempre era como la situación se lo exigía. En las clases se mostraba un poco más distante, más reservado, quizá porque, al fin y al cabo, debía exponernos un tema, transmitirnos algo importante. En los seminarios había mucho más diálogo. A veces me molestaba que dedicara tantas horas a hablar sobre deportes con los muchachos, pues me parecía un terrible desperdicio de tiempo. En ocasiones Wojtyla tenía que tomar el tren a Cracovia y, de nuevo, no llegábamos al final del capítulo que estábamos leyendo porque se ponía a comentar los eventos deportivos del momento. En realidad le interesaban todos los deportes, sobre todo el fútbol. Yo me limitaba a mirar el reloj, ansiosa por que terminaran la conversación. Prefería que el profesor se ocupara sólo del tema del seminario.
Testimonio narrado en 2001
Halina Bortnowska, filósofa, teóloga, publicista y, desde 2007, directora de la Fundación de Derechos Humanos de Helsinki
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Hasta el día de hoy recuerdo uno de los viajes que hice con el arzobispo Wojtyla a Sicilia, durante un receso de las sesiones conciliares en el Vaticano. Fue a principios de noviembre, en los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Hice el viaje en tren junto con el obispo Pietraszka, y Wojtyla nos alcanzó en un punto del camino. Visitamos muchas ciudades, desde Palermo hasta Catania. También subimos el monte Etna en funicular. Había allí una gruesa capa de nieve, y era difícil y peligroso caminar. El tiempo pasó rápidamente, y de pronto nos dimos cuenta de que se acercaba la hora de salida de nuestro vuelo a Roma.
Sin embargo, a Wojtyla no le preocupaban en absoluto esos apremios. En el camino de regreso, se detuvo en las faldas del Etna, sacó su breviario y empezó a orar.
Efectivamente, llegamos al aeropuerto con 15 minutos de retraso. Pero resultó que el avión nos estaba esperando. El arzobispo de Catania sabía que Wojtyla iba a tomar ese vuelo, y de alguna manera se las arregló para conseguir que la tripulación retrasara un poco la salida. Entonces Wojtyla se acercó a nosotros y con una enorme sonrisa nos dijo:
Wojtyla estuvo presente en todas las sesiones conciliares en el Vaticano. Fue uno de los pocos que no se perdieron ninguna. En aquel tiempo, el padre Jurek Chmiel, de Cracovia, y yo lo ayudábamos con algunas tareas: mecanografiábamos sus textos, arreglábamos diversos asuntos, comprábamos las cosas que le hacían falta y concertábamos visitas.
Muchas veces tuvimos oportunidad de asistir a reuniones en restaurantes con visitantes, especialmente del exterior. Wojtyla solía invitar a ellas a sus alumnos. Para nosotros era algo extraordinario porque no teníamos dinero y jamás hubiéramos podido darnos ese lujo. Él tampoco tenía dinero, pero siempre encontraba algún “mecenas”, como el padre Deskur o alguien que viniera de Occidente.
Nunca fue exigente ni quisquilloso con los alimentos. Comía todo lo que le daban. Y en los restaurantes a los que íbamos de vez en cuando hacía lo mismo: ni siquiera revisaba el menú. Más bien nosotros teníamos que elegir los platos para él.
En Roma, todo el mundo empezó a hablar del arzobispo Wojtyla cuando participó en la Comisión XIII del Concilio Vaticano. Se ocupó de redactar los capítulos de la Constitución pastoral referentes al papel de la Iglesia en el mundo actual. Desafortunadamente, no pude quedarme en Roma hasta el final del Concilio. Dos meses antes, a finales de septiembre de 1965, el arzobispo Wojtyla me llamó a su despacho. Resultó que necesitaban un profesor de Derecho en Cracovia.
Le pedí que me permitiera estar en Roma cuando le otorgaran el capelo, el sombrero rojo de los cardenales, y así sucedió. En 1967, cuando se dio la noticia de su nombramiento, nos encontrábamos en casa de un tío mío, párroco de una iglesia. Fue él quien le recordó a Wojtyla la promesa que me había hecho.
Cuando me pongo a recordar esos tiempos, me doy cuenta de que Juan Pablo II es el mismo Karol Wojtyla, el mismo hombre con quien conviví muchos años atrás. Tuve la inmensa fortuna de haber conocido a un hombre así en mi vida. Él siempre ha sido una persona accesible para todos; no hacía falta pedir una audiencia para poder acercarse a él. Si no hubiera sido por su dignidad de Papa y por las exigencias del protocolo diplomático, estoy seguro de que siempre habría sido así, como antes.
Testimonio narrado en 2001
Obispo Tadeusz Pieronek, profesor de derecho canónico, secretario general de la Conferencia Episcopal Polaca de 1993 a 1998
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Cuando Juan Pablo II empezó sus enseñanzas religiosas —sus catequesis, que posteriormente se publicaron en un libro—, alguien le preguntó si no podrían resultar demasiado difíciles de entender para el común de la gente. El Papa respondió: “Sí, me doy cuenta de ello, y precisamente por esa razón me muevo entre las multitudes a bordo de un jeep”.
Pero, ¿qué relación había entre el jeep y el complicado lenguaje de las catequesis papales? Juan Pablo II lo explicó así: “Desplazarse en jeep es un acontecimiento mediático, y por ello cumple una función: que toda persona que lo recuerde se tomará tiempo después para leer los textos de mis catequesis”.
La repentina e insólita aparición del Papa en los medios informativos no fue resultado del trabajo de un grupo de asesores expertos. Es un don natural. Su asombrosa habilidad para dirigirse a una multitud de oyentes sin duda proviene de sus primeras experiencias pastorales y de su actividad teatral en su juventud. Cuando actuaba en el Teatro Rapsódico, que era de formas y medios de expresión sencillos, aprendió a servirse de las palabras. Fue justamente en ese teatro de Cracovia, dirigido por Mieczyslaw Kotlarczyk en los años de la ocupación alemana, donde el futuro Papa adquirió un profundo respeto por la forma y el contenido de los mensajes en la comunicación.
Durante una de esas peregrinaciones, el Papa se hizo una cortadura accidental en la frente, y los periodistas se preguntaron si los organizadores le habían pegado una tirita adhesiva en la herida al Santo Padre para aumentar el interés por la peregrinación, ya que, según ellos, se estaba volviendo aburrida. Les aseguro que jamás recurrimos a esas tretas.
Al cumplirse 10 años del pontificado de Juan Pablo II, varios investigadores de los medios informativos de la Facultad de Cultura y Comunicación de la Universidad de Toronto se hicieron una pregunta: “¿Por qué el Papa es un personaje tan mediático?”
En un informe posterior, ellos mismos respondieron: “Juan Pablo II es un personaje mediático, lo que significa que se vende bien en los medios, porque tiene un excelente sentido del tiempo y del espacio. Incluso en un lugar tan grande como la Plaza de San Pedro, sabe moverse como si estuviera en un escenario de teatro y, gracias a ese comportamiento, sabe aprovechar el tiempo, aunque tenga que hablar muchas horas”.
Juan Pablo II comprende la necesidad de que la Iglesia funcione de otra manera en esta época de los medios de comunicación. Está muy consciente de que, si no transmite la verdad, no conmoverá los corazones humanos. Ha hecho suyas las palabras del papa Paulo VI, quien en su Evangelii nuntiandi escribió que la Iglesia sería culpable ante Dios si no aprovechara las nuevas y excelentes herramientas de la comunicación para sus fines evangélicos.
Por esa razón alienta a la Iglesia a cooperar con los medios y participar en eventos masivos, como el encuentro que tuvo con los jóvenes en Roma durante el Gran Jubileo del año 2000, que fue organizado para verse por televisión en muchos países. Juan Pablo II les concede un gran valor a los medios de comunicación como una vía para la evangelización, pero nunca sobrevalora su poder. No cree que la Iglesia pueda conquistar al mundo ejerciendo una fuerte influencia en los medios. En su mensaje evangélico, lo que importa ante todo es su experiencia personal y directa de la fe. Lo más importante es el contacto con los fieles. Desea llegar a todas partes y encontrarse cara a cara con la gente. Entiende que el mundo que presentan los medios al final crea una ilusión de autenticidad y aleja al hombre de la experiencia verdadera. Esto podría resultar desastroso para un mensaje evangélico que se fundamenta en la experiencia personal.
Testimonio narrado en 2001
Obispo Jan Chrapek, doctor de Sociología, sociólogo religioso, miembro del Comité de Asesores del Papa para Asuntos sobre los Medios Masivos


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Córdoba
20/04/2013 19:36
romina1978
Buenos Aires
02/03/2013 13:27
apza
REGION METROPOLITANA ( XIII )
28/12/2012 10:47
beatriz2010
Misiones
25/12/2012 12:15
elinu
Chaco
23/12/2012 14:56
willy1923
Buenos Aires
25/10/2012 13:31
joseluis13
Buenos Aires
Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.
20/10/2012 08:21
suelen
Córdoba
07/10/2012 19:03
natylehmann
Santa Fe
21/09/2012 18:01
ferramian
Buenos Aires
16/09/2012 21:15
pukita12
Río Negro
15/08/2012 18:12
Analuce
Buenos Aires
13/07/2012 01:16
eldelsion
Buenos Aires
23/06/2012 19:24
MariTup!!
Catamarca
10/05/2012 02:26
maicenita
Córdoba
16/04/2012 10:57
005Quico
Capital Federal
07/04/2012 13:58
masculino
SONA MUY BONDADOSA QUÉ PERDONO A QUIEN LO QUISO MATAR ESO HABLA DE
LOS VALORES MORALES QUÉ EL TENIA , UNA PERSONA DE BIEN ...
04/03/2012 15:38
gladyszam
20/02/2012 11:18
nanyelibeth
Mendoza
17/02/2012 23:45
myantay
Capital Federal
05/02/2012 22:31
CLAL
Buenos Aires
05/02/2012 00:48
Greis07
Córdoba
19/01/2012 19:25
TYRONQUI
Buenos Aires
Aceptar el sufrimiento como parte de la vida y transformarlo simplemente ..... en AMOR.
Aprendamos como EL, a centrarnos más, en el ser y no tanto en el tener.
30/12/2011 09:50
mango1965
30/12/2011 00:32
Tiberius
Buenos Aires
29/12/2011 11:26
Zarah
Corrientes
28/12/2011 21:35
joseluis13
Buenos Aires
16/12/2011 14:16
kalimera
Mendoza
11/12/2011 19:20
Ainhoa
Buenos Aires
Fue una persona maravillosa que irradiaba paz y humildad.
Gracias por tan buena nota.
11/12/2011 00:33
clauu
Buenos Aires
07/12/2011 21:06
CLAL
Buenos Aires
06/12/2011 00:37
antiguo
Buenos Aires
30/11/2011 23:18
gis_
Buenos Aires
13/11/2011 11:55
evaines
Entre Ríos
Indefectiblemente es un Santo !!!!!
10/11/2011 17:13
Kuca
Buenos Aires
Que Nuestro Señor lo tenga en la palma de su mano.
02/11/2011 19:31
cgonzal
Buenos Aires
27/10/2011 13:17
luqueve
Santa Fe
17/10/2011 10:36
ofeliabeatriz
Buenos Aires
15/09/2011 20:15
evaines
Entre Ríos
Algunas frases que de juan Pablo II
La peor prisión es un corazón cerrado
Amar es lo contrario de utilizar.
La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.
El diálogo, basado en sólidas leyes morales, facilita la solución de los conflictos y favorece el respeto de la vida, de toda vida humana. Por ello, el recurso a las armas para dirimir las controversias representa siempre una derrota de la razón y de la humanidad.
Si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
En realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
Los padres deberían hacer crecer a sus hijos en un estilo de vida sencillo y austero, enseñándoles que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene.
El hombre no puede vivir sin la esperanza.
Debe aspirar a algo. Debe tener una finalidad en la vida y la sensación de poder alcanzarla.
31/08/2011 17:11
Laury_bel
29/08/2011 20:56
Xavier10
Jujuy
23/08/2011 14:12
RAYMOND
19h10 Mensaje al mundo desde el Santuario de Nuestra Señora de la Alborada, con la presencia de la juventud guayaquileña. Celebración del Bimilenario del Nacimiento de la Virgen María.
Una vez terminada la ceremonia, el Padre José Luis Nieto acerco a María Verónica y a su mamá Martha al Papa.
Juan Pablo II abrazó cariñosamente a Verónica y le hizo la señal de la cruz a su mamá, en la frente.
Verónica reconoce al Papa y exclama Juan Pablo II cuando se le muestra una imagen del mismo. Han pasado 26 años; cuando Juan Pablo II la abrazó Verónica tenía 13 años, el día de la beatificación tenía 39. Lo que ocurrió y que solo duró unos segundos se mantiene vívido en su memoria.
En el año de 1992 los padres de Verónica crearon una fundación a la que llamaron Jacinta y Francisco bajo la protección de Nuestra Señora de Fátima a quien Juan Pablo II agradeció haberle salvado la vida en el atentado que tuvo lugar un 13 de Mayo, fecha en que se recuerda la primera aparición de Nuestra Señora de Fátima.
Verónica que sufre de discapacidad intelectual vive actualmente en la casa donde funciona el Centro de Discapacidad Intelectual Jacinta y Francisco donde además se atienden a otras 60 señoritas.
Ella es una persona feliz, ha hecho muchos progresos y siempre recuerda a Juan Pablo II, el Papa que la abrazó.
03/06/2011 18:15
Bombonita
Mendoza
02/06/2011 19:26
litamelano
Jujuy
02/06/2011 01:52
ANNNY
Buenos Aires
30/05/2011 00:30
luci56
Santa Fe
29/05/2011 19:18
claulas
Buenos Aires
MERECIDA SU BEATIFICACIÒN!!!
24/05/2011 22:31
maruja1979
Misiones
24/05/2011 20:43
HUGOLAZZATI2009
Córdoba
23/05/2011 21:53
ABUISABEL
Buenos Aires
23/05/2011 00:11
guidoraf
beatificación deseo compartir dos experiencias vividas en 1986, en
Italia.En una hermosa mañana a mediados del año 1986, sentí gran
satisfacción al ser recibido personalmente por el Papa en Vaticano,
congran humildad y vestido de blanco fui recibido por el Santo Padre,
quien me recibiò con estas palabras: " Vaya a Costa Rica y haga el
bien". Mi corazón se llenó de orgullo, pues en mi interior, me
cuestionaba como era posible que este servidor, hijo de campesinos de
pies descalzos y que no sabían leer,ni escribir, fuera recibido con
honores en Vaticano.
También en Asís, Italia, el 27 de octubre de 1986 tuvew la dicha de
ser seleccionado para participar en la Plegaria Cristiana por la
Paz.La primera parte de aquel magno evento se llevó a cabo en la
Basílica Santa María de los Angeles, y la segunda parte en la Iglesia
de San Francisco de Asís. El acto litúrgico inicio con la lectura del
texto bíblico Hebreos 13.20.21. Luego el Beato saludó y bendijo a los
presentes y seguidamente oró con la comunidad eclesiastica de todo el
mundo. La oraciòn dirigida a Asia se centró por la paz, el exterminio
de la pobrezan y el respeto de los derechos humanos.,por la
construcciòn de un mundo de paz y justicia en Africa, las sequías,
enfermedades y el racismo. La plegaria por América Latina se
fundamentó por la paz, la justicia y por eliminar la injusta
distribuciòn de la riqueza y por el amor a los pobres.La oraciòn por
Europa se sustentó en las armas nucleares, problemas de injusticia con
los refugiados entre otros. Se rezó por Norteamerica para que renovara
los ideales de justicia y libertad y por Oceanía para que conservara
sus culturas. La oración abarcó a la familia, líderes mundiales y la
O:N.U.
Se eno
tonaron bellos himnos y también la oración de San Francisco de Asís.La
actividad concñluyó en iglesia de San Francisco de Asís, con la
presente de muchos líderes de distintas religiones del mundo y un gran
despliegue de medios de comunicaciòn social.
Cuando el extinto Papa agoniza, tuve un sueño: El Papa vestido de
blanco como me había recibido en Vaticano, se sentó a la par de mi
cama y me dijo: "Dios me abandonó pero Cristo me salvó" y al día
siguiente los medios de comunicación declaraban la muerte oficial del
ahora beato.
22/05/2011 15:59
eddyirene
Buenos Aires
20/05/2011 16:54
takataka
Capital Federal
19/05/2011 13:08
patodiaz
19/05/2011 00:26
susil
Misiones
que bueno el MUNDO lo admire, lo extrañe, lo necesite, estoy segura nos ayudara recuperar nuestra fe.
17/05/2011 09:30
mariposazul
Entre Ríos
16/05/2011 23:39
castor177
San Juan
Estos testimonios de estas personas que lo conocieron, nos acercan un poco más para saber de él, pero recién estamos viendo todos sus logros y su legado.
Gracias a Dios que nos hizo este inmenso regalo de amor y bondad, pero también de gran carácter, de líder y de hombre de paz.
Excelente que se dediquen espacios a este tipo de artículos.
16/05/2011 22:07
cielogris
Entre Ríos
15/05/2011 21:51
v_ronik38
Santa Fe
Es un recuerdo muy fuerte para mi, el haber recibido junto a mi Papá su bendicion. Siento una paz inmensa cuando contemplo su imagen.
13/05/2011 22:39
mosquitoruiz
Buenos Aires
13/05/2011 17:53
Saira5
Córdoba
Es un ejemplo a seguir
10/05/2011 23:41
carolarosa
09/05/2011 00:04
tatilee
GRACIAS SANTISIMO PADRE....
08/05/2011 16:34
roxane
Buenos Aires
gracias Santo Padre.
07/05/2011 14:56
vonpatoloco
San Juan
06/05/2011 23:22
silara
San Juan
06/05/2011 03:45
rosyna
Santa Cruz
05/05/2011 17:31
romina1978
Buenos Aires
05/05/2011 15:30
julia10
Buenos Aires
05/05/2011 00:12
garabateando
Tucumán
02/05/2011 22:42
lucmar
Córdoba
Intercede por nuestra Argentina.
02/05/2011 15:39
Juar08
Jujuy
02/05/2011 12:21
chupete
Buenos Aires
02/05/2011 11:20
gracemar
Santiago del Estero
01/05/2011 00:10
pepiro
Buenos Aires
30/04/2011 14:26
bailarina
Buenos Aires
30/04/2011 00:59
dbueno
Jujuy
30/04/2011 00:54
norelia
Entre Ríos
29/04/2011 20:38
pattob
Corrientes
29/04/2011 13:22
negralinda
Chubut
A mi personalmente siempre me recordó a mi tata, fisicamente era igual a él esos mismos ojos de bondad y comprensión!
29/04/2011 09:00